De joven en Gaza, Hamada trabajaba como conductor de camiones pesados en el negocio familiar. Al llegar a Europa, su licencia no era válida, así que transformó su pasión por la pintura en una forma de sobrevivir y se hizo pintor de edificios.

A los 26 años, cuando aún estaba en Gaza, Hamada encontró un día por casualidad restos de pintura al óleo que alguien había desechado. Siguiendo su intuición, se puso a pintar durante la noche… y descubrió no solo una pasión, sino un auténtico talento como artista. Su hermano, asombrado por aquel descubrimiento, le ofreció materiales para animarle a continuar. Durante los diez años siguientes, pintó muchas obras e incluso llegó a exponer en varias ocasiones en Flandes.
Su obra está directamente inspirada en su vivencia en Gaza. Como él mismo afirma, nunca estudió arte, no sabe nada de movimientos artísticos ni de artistas famosos… solo pinta aquello que brota de dentro de él.

Cuando lo conocimos en Bruselas, Aurelien y yo (quienes estamos detrás de este sitio de recaudación) dirigíamos un lugar con talleres para artistas. Como el espacio necesitaba una buena renovación, ¡Hamada fue la persona perfecta para hacer el trabajo! Hamada pinta de todo: desde consultorios dentales y cajas de escaleras, hasta murales para restaurantes o habitaciones de niños. También trabaja como jardinero y disfruta mucho del contacto con la naturaleza.

Hamada es muy trabajador. Odia estar sin hacer nada. El trabajo también le ayuda a soportar su situación tan difícil y a canalizar la angustia de estar lejos de sus hijos y de lo que ocurre en Gaza.
Desde que volvió de Gaza, ya no ha podido pintar como artista. Con Asmaa y los niños bloqueados en Egipto, la presión permanente de tener que mantenerlos le obliga a pintar únicamente para trabajar. No tiene tiempo ni dinero para comprar lienzos ni para disponer de un lugar donde pintar. Y sin embargo, después de todo lo que ha vivido en medio del horror, eso sería para él la mejor terapia.
Si hoy estamos pidiendo ayuda para sostener a su familia, no es porque él no esté haciendo frente. Es porque la situación es demasiado precaria y mucho más pesada para que él solo pueda cargar con ella.
Ofrecerle trabajo con tareas de pintura o jardinería es siempre una forma de apoyo muy bienvenida. Pero apadrinar a sus hijos aquí mediante un donativo mensual, aunque sea pequeño, le ayudará a satisfacer sus necesidades con más estabilidad y protegerá mejor su salud física y psicológica, para que pueda seguir siendo el mejor padre posible para ellos y pueda trabajar durante más tiempo.
Esperamos que el respiro que esta recaudación aportará para sostener a los niños también le permita, de vez en cuando, retomar los pinceles: para expresar lo que no podemos comprender con palabras, y también la belleza que amamos en él.

Para descubrir sus obras, visita su Instagram aquí:
https://www.instagram.com/hamada_olba/
«Escrito por Fabienne«